lunes, 9 de junio de 2008

CÓMO SERÍA SÍ...


Muchas veces, ante los avatares cotidianos de la tormenta y embestidas de morlacos, tengo la absurda debilidad, que es lo que tienen las debilidades, de preguntarme, inútilmente, como sería mi vida si hubiese tenido otras oportunidades y circunstancias.
Cómo sería sí no me hubiese tocado una reforma educativa nefasta, que dejaba en el bachillerato todo para última hora elevando así el nivel de complejidad de una forma brusca. Ello aderezado con una situación personal pésima. El resultado fue acceder a la universidad con 21 años y una base de conocimientos muy pobre. A su vez, eso tuvo como consecuencia, el desfase y lentitud a la hora de afrontar el primer curso de la carrera. ¡Qué drama! Aunque pensándolo, vivir putadas prematuramente, tiene que aprendes a sobrevivir ante futuros golpes. Además, si analizo donde estoy ahora mismo, ciertamente, estoy por debajo de muchos a los que se les han dado las cosas bien y por encima de muchísimos que no han llegado ni a estudiar lo básico. Caso el último con el que no hace falta viajar muy lejos; mis padres dejaron la escuela con 12 años para trabajar. Envidiar a los que les van bien las cosas, o a mí me lo parece, no me ayuda a ir muy lejos. Esfuerzo, constancia, sacrificio, concentración y dedicación son las únicas actitudes que me pueden hacer avanzar; no la envidia.
Experiencias como interrail, Erasmus, campamentos de Verano, barcos escuela por canales de holanda, viajes familiares por capitales europeas, aeropuertos y hoteles, me llevan a la ensoñación y falsa nostalgia de lo no vivido. Veranos en el pueblo con mis abuelos, viajes por capitales de provincia, autobuses y pensiones, me llevan a la verdadera melancolía y nostalgia. Hay que disfrutar y pintar con los rotuladores que se tienen y apreciar lo que se ha pintado con ellos. Lo de sentir recelo y envidia cochina de otros, se pude considerar como flatulencias del espíritu. Es mejor no hacerlas caso. Además, siempre ha habido clases sociales.
Tener que trabajar y estudiar a la vez se puede ver como un drama o como una oportunidad. Para quienes nunca han tenido delante al toro de la escasez, es una puñeta y un rollo dedicar todo el día a estar a caballo entre una escuela universitaria y una oficina. Lo mismo les parece si en vez de oficina se trata de una tienda, un bar o un taller. La verdad es que en España trabajar está mal visto. Para otros mucho, tal situación es la oportunidad de ir estudiando gracias a los ingresos de ese trabajo, e ir labrando un futuro. La lucha es antagonista a la comodidad. Una persona se puede ver en la situación de luchar o acomodarse, dependiendo a su clase. Sentirme mal por tener que trabajar y estudiar a la vez no me ayuda a ir muy lejos. Y al respecto, la verdad, hay conversaciones que no merece la pena tener. Cada cual ve la vida con las gafas que le han comprado.
Pensando en cómo sería mi vida sí hubiese sido como la de un pijo, de izquierdas y de derecha, haciendo así castillos sobre el aire, sólo pierdo el tiempo, gasto neuronas y desaprovecho placeres y experiencias que me ofrece el día a día.
En lo últimos años he aprendido que en el momento en que se asume la humildad, las cosas empiezan a ir bien. La soberbia solo lleva a la frustración, cabreos y quemaduras.
Lo de cómo sería sí... se puede considerar, como he comentado antes, una flatulencia mental. No llega a la categoría de paja. Además, involuntariamente se desprecia lo que se tiene, material y espiritual. La persona que te quiere y a la que quieres, los amigos que con amigos de verdad, los familiares que son familia de verdad y todo lo bueno que a uno le pasa y ha pasado. Humildad si, soberbia no.

1 comentario:

Craso dijo...

Hola. Un placer descubrir tu blog. Por cierto, yo también colecciono sellos. Saluditos!!