domingo, 31 de agosto de 2008

JUSTO SUSPENSO


El otro día en el periódico venía un artículo sobe el descontento popular con la justicia, haciendo un balance tras 30 años de sistema democrático. Lo raro y la noticia sería lo contrario.
Desde mi punto de vista, el problema se puede dividir en dos aspectos: el funcionamiento y el planteamiento.
Tras el caso Mari Luz se terminó de mostrar que los juzgados funcionan como en el siglo XVIII, habiendo más de un millón y medio de sentencias pendientes de ejecutar, de los cuales 270.000 fallos son de orden penal. Saturación administrativa y desbordamiento son dos de los motivos de tal injusta situación. Además, sangra que a estas alturas de la vida, no exista un archivo central de ADN de agresores, como si lo hay de huella dactilar de todos los ciudadanos. Si la justicia funcionase como lo hace la Agencia Tributaria, otro gallo cantaría.
El otro gran problema, a mi entender reside en las propias leyes. Tras la fachada de la reinserción utópica y la democratitis, se mantiene un código penal por el cual da igual matar o violar a ocho que ochenta. En unos años (creo que no más de 20) el criminal vuelve a estar en la calle. Delitos como el robo de carteras no recibe castigo, convirtiéndolo en una forma de vida para quienes lo practican, eso sí, entrando y saliendo de las comisarias como Pedro por su casa. Crimen o delito que queda impune, crimen o delito que se fomenta.
La reinserción, es algo que se puede conseguir en delincuentes, pero no es extensible a toda la población penitenciaria. Más aún, cuando los propios psiquiatras forenses (quienes estudian la mente y personalidad del personal) manifiestan que la inmensa mayoría de psicópatas son conscientes de sus actos, disfrutan con lo que hacen y no hay posibilidad de rehabilitación (por que no les da la gana). Propio sería mantener a tales elementos en aislamiento toda su vida o gran parte de ella (no 15 años como con el violador del Ensanche). Tal aislamiento se puede llevar a cabo a través de condena de cadena perpetua o cumplimiento íntegro y acumulación de condenas. Si a alguien se le condena a 200 años de cárcel, que ello sea sinónimo de que envejezca y muera en prisión. Pero ese no es el caso actual de España.
Han pasado 30 años desde el cambio de régimen y la clase política no ha mostrado intenciones efectivas de reformar con efectividad el código penal. O en todo caso empeorarlo, como sucedió con la creación de la actual Ley del Menor (obra legislativa de la derecha).
Que el 66% de la población crea que la Justicia protege más al delincuente que a la víctima es una evidencia en sí misma.
Como ciudadano pido un endurecimiento severo del código penal. Que delinquir o joderle la vida al prójimo no salga gratis y que se mantenga en aislamiento perpetuo a quien haya dado muestras empíricas de no merecer vivir en libertad. Pido la instauración de la cadena perpetua.

jueves, 21 de agosto de 2008

MULTA


Soy partidario de se construyan en España más centrales nucleares. Creo que es la única solución efectiva ante la problemática climatológica y la dependencia energética (presente y futura) de otros piases. Además, la energía eléctrica de origen nuclear que no se produzca en España, se importará de Francia o incluso Marruecos (pésimo pronóstico).
Para tal desarrollo, es necesario tanto que se derogue la moratoria nuclear como que se hagan las cosas como Dios manda y no caer en chapuzas a la soviética. Es por ello por lo que recibí ayer con satisfacción, a través de un diario, la noticia sobre la petición de multas para la central nuclear de Ascó I.
El pasado 26 de noviembre hubo un incidente del cual la central no informó hasta el mes de abril. Se produjo un escape, el cual no generó daños a la población ni al medio ambiente. Si hubo fallos en el suministro y control de la información. Además, uno de los factores que contribuyeron a tal emisión tuvo su origen en la modificación del punto de tarado de los monitores de radiación del edificio de combustible a un valor superior al establecido. Las sanciones contemplan estas y otras negligencias. Ahora le toca al Ministerio de Industria fijar las cuantías de la sanción.
El uso de energía nuclear requiere de máximos controles de calidad y trasparencia. Más aún, cuando se ha de luchar contra el oscurantismo y satanización popular que giran en torno a tan fascinante forma de convertir la materia en energía.
Las previsiones de incremento del consumo de energía para los próximos años son tremendas y me temo que el uso de energías renovables no va a ser suficiente. Más aún, si pretendemos eliminar al máximo las emisiones de anhídrido carbónico en la industria y el transporte. Para obtener hidrógeno, con el cual los vehículos pueden funcionar sin emitir tan apocalíptico compuesto químico, es necesario un gran aporte de energía eléctrica.
Siempre que se habla de energía nuclear, saltan a las conciencias imágenes apocalípticas de niños con cáncer, terneros con dos cabezas y lechugas con mala pinta. Un accidente nuclear (una fuga por ejemplo) tiene consecuencias terribles. También lo tienen los escapes químicos, los accidentes de tráfico o los códigos penales chapuceros. Evaluemos los riesgos y siempre teniendo en cuenta el rigor y disciplina con que se deben de hacer las cosas.