-Ni un día sin línea, ni un día sin periódicos, ni un día sin pan, ni un día sin amor-
Comentábamos el sábado pasado, durante una cena familiar, sobre el mal hábito de masticar con la boca abierta. Vino a cuento la figura de un pariente que lo hace como si pretendiese que uno le vea los empastes o las anginas. Y como no, su padre hace lo mismo.
Lo dije y lo digo. En la vida, se puede ser poco versado en gramática, solfeo, historia clásica o termodinámica. Pero hay un mínimo de cultura. Comportarse con mínima corrección en la mesa es cultura, definida como el conjunto de creaciones del hombre en general o de una sociedad determinada. Por ello, creo que se es más culto por el hecho de saber masticar con la boca cerrada, tomar la sopa sin absorber, usar los cubiertos y no emitir sonidos de cuadra que dominar el pentagrama o el derecho mercantil.
Recuerdo que en Kill Bill, cuando la protagonista se veía incapaz de coger el arroz con los palillos (tenía las manos machacadas de dar hostias a un tablón de madera)y recurría a hacerlo con los dedos, su cruel maestro oriental tiraba el alimento al suelo y le indicaba que si iba a comer como un animal, lo haría en el suelo como los animales y sí quería comer como las personas, en la mesa, lo haría como persona. Ella, haciendo un esfuerzo tremendo, conseguía llevarse el arroz a la boca (con los palillos).
En la mesa se puede ser pobre y tener un solo plato para cinco (mis abuelos y padres los vieron), pero tener la misma dignidad que el rico, no solo por nacimiento sino por acto. La educación nos hace humanos. Nadie nace sabiendo y lamentablemente hoy día muchos padres no inculcan o transmiten a sus hijos las formas mínimas de educación y comportamiento. Además, mucha gente al darse cuenta de su defecto, reaccionan con burla y regocijo en su error; algo muy español. La soberbia es el rostro de la mediocridad. Allá cada uno.
Comentábamos el sábado pasado, durante una cena familiar, sobre el mal hábito de masticar con la boca abierta. Vino a cuento la figura de un pariente que lo hace como si pretendiese que uno le vea los empastes o las anginas. Y como no, su padre hace lo mismo.
Lo dije y lo digo. En la vida, se puede ser poco versado en gramática, solfeo, historia clásica o termodinámica. Pero hay un mínimo de cultura. Comportarse con mínima corrección en la mesa es cultura, definida como el conjunto de creaciones del hombre en general o de una sociedad determinada. Por ello, creo que se es más culto por el hecho de saber masticar con la boca cerrada, tomar la sopa sin absorber, usar los cubiertos y no emitir sonidos de cuadra que dominar el pentagrama o el derecho mercantil.
Recuerdo que en Kill Bill, cuando la protagonista se veía incapaz de coger el arroz con los palillos (tenía las manos machacadas de dar hostias a un tablón de madera)y recurría a hacerlo con los dedos, su cruel maestro oriental tiraba el alimento al suelo y le indicaba que si iba a comer como un animal, lo haría en el suelo como los animales y sí quería comer como las personas, en la mesa, lo haría como persona. Ella, haciendo un esfuerzo tremendo, conseguía llevarse el arroz a la boca (con los palillos).
En la mesa se puede ser pobre y tener un solo plato para cinco (mis abuelos y padres los vieron), pero tener la misma dignidad que el rico, no solo por nacimiento sino por acto. La educación nos hace humanos. Nadie nace sabiendo y lamentablemente hoy día muchos padres no inculcan o transmiten a sus hijos las formas mínimas de educación y comportamiento. Además, mucha gente al darse cuenta de su defecto, reaccionan con burla y regocijo en su error; algo muy español. La soberbia es el rostro de la mediocridad. Allá cada uno.

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