martes, 16 de junio de 2009

DEPORTE

Una costumbre que perdí hace años y de lo que me lamento, fue la de hacer deporte. Cuando me entrenaba al baloncesto por mi cuenta, con el ánimo de presentarme a pruebas de ingreso en equipos me sentía vivo. Luego, por una serie de motivos como una operación de rodilla y otras historias lo dejé totalmente y fue una pena (me di al alcohol y la mala vida). El caso es que el pasado hay que analizarlos lo justo y necesario.
Hace ya unas semanas que me dedico a correr unos 3 kilómetros cada mañana y la verdad es que me encuentro mucho mejor anímicamente, además de algo más ágil. Me gusta hacerlo y me he prometido a mi mismo no dejar de hacerlo. Es más, pienso complementarlo con ir un rato a la piscina a nadar.
Lo del deporte lo veo una actividad esencial en la salud física y mental del ser humano (o yo por lo menos). Aporta fuerza, agilidad y espíritu de lucha. Pero lamentablemente, esta actividad se ve obstaculizada por la falta de tiempo o de equipamientos donde realizarla.
El tener o no tener tiempo es un tema difícil y delicado. Menos mal que ya se inventó la bicicleta estática.
Los equipamientos públicos debe ser un objetivo primordial por parte de las administraciones, pero siempre con el fin de utilidad por parte del ciudadano llano. De nada me sirve estadios descomunales si solamente van a servir para ver a figurines dando saltos por la tele. Es por ello, por lo que yo soy muy escéptico con el rollo del Madrid olímpico. Si tales inversiones solo van a servir para entretenimientos de tardes, paso del tema. Mejor que nos gastemos el dinero en otra cosa. A mi es que lo de ver gente haciendo deporte y competiciones por la tele nunca me ha ido.
Al igual que me arrepiento un poco de haber perdido la disciplina hace años, también me alegro de no haber llegado a formar parte de ningún equipo juvenil donde me hubiera dedicado a dar mi tiempo, esfuerzo, dedicación, sacrificio y libertad a cambio de los intereses de un entrenador y un club deportivo, bajo riego de lesiones. Una cosa es mejorarse la vida a uno mismo y otra hacer el gilipollas. También es cierto que nunca, nunca, nunca he tenido la fantasía de ser deportista profesional.

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