Llevo días sintiendo la agonía del regreso a la rutina cruda y peluda tras las fiestas de Navidad. Es una sensación molesta que empaña los buenos momentos de ocio y cariño. Es una especia de bestia lista para salir al ruedo de la vida justo cuando yo también lo haga. Una bestia brava y temible, ante la cual, si se quiere vivir la vida, no queda más remedio que exponerse.
Si salgo corriendo me va a pillar igual y la muerte va a ser semejante. Queda la opción de plantar cara y convertir el drama en arte y experiencia. Sudor y temple como rebeldía ante el miedo y la holgazanería; son las únicas alternativas. Capa, espada y a lidiar.
Hoy ya he empezado a enfrentarme, de nuevo, a las bestias: exámenes, entrega de memorias de laboratorio, horas de vuelo con el programa de diseño del trabajo, etc. Y la verdad, es que no es para tanto. La alegría que llega a generar el enfrentarse a los problemas. Incluso a costa de recibir cornadas, revolcones y pisadas; paradojas de la muerte. A veces se vive más recibiendo golpes que huyendo de ellos.
Así que con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.
Si salgo corriendo me va a pillar igual y la muerte va a ser semejante. Queda la opción de plantar cara y convertir el drama en arte y experiencia. Sudor y temple como rebeldía ante el miedo y la holgazanería; son las únicas alternativas. Capa, espada y a lidiar.
Hoy ya he empezado a enfrentarme, de nuevo, a las bestias: exámenes, entrega de memorias de laboratorio, horas de vuelo con el programa de diseño del trabajo, etc. Y la verdad, es que no es para tanto. La alegría que llega a generar el enfrentarse a los problemas. Incluso a costa de recibir cornadas, revolcones y pisadas; paradojas de la muerte. A veces se vive más recibiendo golpes que huyendo de ellos.
Así que con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

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