miércoles, 9 de julio de 2008

CHAMBERÍ



Tenia una cuenta pendiente desde que hace unos meses se inauguró la restaurada estación de Metro de Chamberí. Tal infraestructura siempre fue uno de mis iconos en la afición al ferrocarril asistiendo a su espectral imagen desde el tren cada vez que pasaba entre Bilbao e Iglesias, o viceversa.
Mucho me lamenté hace años cuando perdí el ejemplar de la gaceta del barrio que hace años editaba el Grupo Recoletos. En sus páginas venía un reportaje sobre el lamentable estado en que se encontraba aquella estación del suburbano que fue cerrada en los años 60 al acometerse el alargamiento de las estaciones para dar cabida a trenes de 6 coches, en las estaciones de la línea 1. Más aún, cuando quise iniciar un artículo sobre su existencia para una revista de aficionados al ferrocarril. La información era poca.
Durante todo estos años, Chamberí ha sido un resto arqueológico de la Villa, testigo del ir y venir diario de gentes hacia lugares varios en públicos trenes. Y hace años, me empezó a rondar la fantasía de su restauración y puesta en marcha como museo o sala de exposiciones. También, hace años, empecé a defecar en la progenitora que parió a quienes se introducían en la estación para hacer pintadas y destrozos. Cierto es, que cuando algo muere o se deja morir, es natural la aparición de alimañas, carroñeros, gusanos y demás clases de parásitos.
Pero como la política no solo da disgustos, a alguien y tengo entendido que el Sr. Alcalde de Madrid, se le ocurrió resucitar a la estación fantasma. Así que esta mañana, aprovechando los días de descanso estudiantil, me he acercado a vivir esa fantasía imposible que tuve hace años. Caminar y fotografiar una estación de Metro tal y como era en los años 60, con sus carteles publicitarios, cerámicas, luces y sombras, accesos y todo ello aderezado con el paso continuo de trenes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El metro de Chamartín es un bonito fantasma, y lo triste es que ya ni a los fantasmas se les guarda respeto... Puedo enteder que sea morada de olvidados y perdidos, incluso que pinten algunas paredes, pero no romperlo... Bueno, no me extraño demasiado, sabes tú muy bien como trata españa a su historia: idiosincrasia iberica...