lunes, 14 de julio de 2008

TITI PON PON


El sábado pasado, estando en muy buena compañía, tuve la oportunidad de ver un programa en TELE PRISA que era algo así como la Supernanny pero con perros. El caso a tratar era el de una familia británica: padres, dos hijos y 2 perros. El más pequeño y cabrón de los cuatro canes creo recordar que se llamaba TITI PON PON. Era el dueño, amo y señor de la casa. Tenía dominado a todo el mundo y había convertido al otro chucho de raza pekinesa en su drugo. La raza en sí de TITI PON PON, no la recuerdo y apenas entiendo del tema. Solo puedo decir que era poco más grande que una rata y con más pelo.
Se conoce que nadie del exterior, vecinos y amigos, podían entrar en la casa, sin que esa alimaña se les echase encima y les mordiese. A un vecino le hizo sangre en una mano y extraño es que no les denunciase. Además, a saber, lo que semejante bicho haría con un niño pequeño.
Lo que la nanny perruna enseñó a la familia desde el principio es que TITI PON PON se había convertido en el amo de la casa y ello debido a la premiosidad que le ofrecía la señora. Se conoce, que para aplacar un instinto maternal aún latente, trataba a los dos animales como niños pequeños consentidos. Pero TITI PON PON tenía instinto de manada y más cosas. Con frecuencia se le arrimaba a los pies y se restregaba con ella hasta llegar al clímax sexual además de robarla las bragas usadas para lo mismo o meterse por las noches en la cama con ella. Es por ello por lo que se puede decir que el perro tenía a la mujer como su hembra. El resto de la familia asentía sumisos los deseos de la mama, incluido el marido que se tenia que acostar por las noches con cuidado y sigilo para no sufrir mordedura y cumplir con el sacramento a escondidas de la bestia. No hay que descontar las veces en las que el ser so orinaba en las mantas de la cama o cualquier sitio de la casa para marcar su propiedad.
No podía quedarme a ver todo el programa y solo vi como la educadora empezaba a utilizar utensilios como un claxon o un bote de aire comprimido para corregir la mala conducta. Y tenía efecto. Cuando TITI PON PON se ponía chulito, echaba un poco de aire comprimido cerca de él y salí despavorido a refugiarse debajo de una mesa tembloroso y asustado. De ello se deduce, que muchas veces, tirano y tiranas, estatales o domésticos, tienen el poder que los demás le otorgan. La condición física va a parte. También es digno de atención el análisis psicológico de la dueña del perro.
Por ultimo, no pude evitar el deseo de haber rectificado y castigado la conducta del perrito mediante métodos celtibéricos de la España del porrón. En mi pueblo le hubieran sabido dar lo suyo a semejante rata canina.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jejejeje... bufff ¿seguro que era un perro y no era un bacala vestido con los últimos ropajes? Completamente de acuerdo: en gran medida a uno se le domina en la medida en que se deje dominar. Y la madre... pues... que hay personas que prefieren una ilusión a aceptar la relidad... luego y el que paga los intereses de demora es el vecino herido, el hijo enmadrado, el perro que se cree Zeus y la razón de estado...