domingo, 16 de diciembre de 2007

CO2



Desde luego, lo apocalíptico siempre ha sido un ingrediente de la vida, o mejor dicho, un postre por llegar. El ser humano se come la cabeza por lo que está por venir y más aun si se debe a nuestros pecados.
Durante décadas, las actividades de sectores como la industria, transporte y generación de energía han dando como resultado, entre otros, la emisión de gases de efecto invernadero. Lógico es que tal exceso haya producido un desequilibrio y una presencia excesiva de dichos gases, lo cual, al parecer, tiene como consecuencia el calentamiento de la tierra. Y si la tierra se calienta, es como si se cabrea y si eso pasa, estamos jodidos. Los polos se derriten, hay catástrofes meteorológicas y cualquier día se presenta el anticristo a ajustarnos las cuentas. Es de recibo la idea de modificar conductas, usos y costumbres con el fin de aminorar la emisión de tales sustancias. Pero el Apocalipsis siempre ha sido un negocio para profetas, iluminados, curas, curillas y redentores. Y la ignorancia sus sectores de mercado.
A diario, desde los medios de comunicación, me impregno de afirmaciones y noticias de las que discrepo. Y lo que me jode del asunto, es que el personal se hace ideas equivocadas sobre el asunto.
Un coche, por ejemplo, que funcione con motor de explosión, diesel o gasolina, biodiesel o ron, emite CO2, en mayor o menor media. Pero esa no es la causa de que si ponemos una camiseta blanca atada al tubo de escape esta se ponga negra como la noche. De eso se encargan otras partículas contaminantes, productos de la combustión de los reactivos y en muchos casos no tienen que ver con el efecto invernadero. No dejando por ello de ser una guarrería para el ecosistema, incluidos nosotros mismos. El CO2 es incoloro y no mancha. De hecho, cada vez que expiramos aire de nuestros pulmones lo estamos emitiendo. Y si metemos los morros en una bolsa (mejor de papel que de plástico me da asco)y respiramos, lo retornamos a nuestro organismo. Muertos estaremos sin en vez de oxígeno solo respirásemos CO2. Luego, eso de que los biocarburantes solucionan el problema, esta por ver. Son al fin y al cabo hidrocarburos, más limpios en lo que a partículas contaminantes se refiere, pero que tienen como producto principal de su reacción el dióxido de carbono. Y eso de que menos, también hay que verlo, porque no es lo mismo un 90% menos que un 5%. Ahora bien, no deja de ser una buena opción ante los problemas económicos, políticos y militares derivados del petróleo además de la mencionada salud de la Pachamama. O una mala opción si hablamos de la subida del precio de los alimentos o eliminación de extensiones de bosques y selvas para su cultivo.
Lo de la utilización del hidrógeno, se ha de dejar claro que es una manera de transportar la energía. El H2 en la naturaleza no se encuentra libre y con agua y mucha energía lo obtenemos. La cuestión reside en donde está el origen de esa energía. Si la sacamos de la combustión de carburantes (para calentar agua y con el vapor mover un alternador) estamos en las mismas. Si se consigue que sea con fuentes limpias, perfecto.
Los consejos para ahorrar energía están muy bien y llevo años viendo con visceración el derroche ejecutado por mis prójimos. Casas en las que en invierno hay que andar en ropa interior y en verano uno se pilla una bronquitis por el frío. Pero también creo que las campañas se centran demasiado en las bombillas de filamento incandescente, cuando gastan mucha más energía una lavadora, aire acondicionado y demás electrodomésticos. Lo que no sé, es si ante los famosos apagones colectivos para salvar el mundo, las centrales eléctricas y en concreto las térmicas (que consumen carbón, petróleo o gas), descienden su producción por ello. Vamos, que las luces apagadas y las calderas siguen a lo suyo. Lo mismo producen en función de la potencia demandada y contratada. Aún soy bastante ignorante en el asunto. Por cuestiones personales y académicas (estudio ingeniería técnica) me iré instruyendo y contándolo.
El gas natural, que se vende como energía ecológica, tiene como productos de su combinación con el oxígeno (combustión), agua, anhídrido carbónico (dióxido de carbono) y óxidos de nitrógeno (otro gas de efecto invernadero). No olvidemos, o conozcamos, que se trata de un combustible fósil.
En conclusión, hay que informarse bien de las cosas y mucho ojo con los medios, que lo lían todo. La vida me ha enseñado que con los ignorantes y vanidosos, lo mejor es meterles miedo, pero no es conveniente darles informaciones equivocadas, que luego el lío es tremendo. Y como he comentado antes, los periodistas (no especializados) tienen que tocar muchos palos y es normal que metan la pata, no estando exentos por ello de responsabilidad.


5 comentarios:

Mos dijo...

Interesante artículo Antonio. Tienes razón al decir que , muchas veces, los medios de comunicación nos alarman demasiado. Sobre todo con información manipulada o mal contrastada científicamente.
Aunque reconocerás, que estarea de todos intentar mejorar la salud del planeta. Derrochamos demasiada energía. Y son los políticos y los intereses industriales los que más culpa tienen de todo.
Un saludo de Mos.

Lalaith dijo...

Tienes toda la razón en que a la gente le dices cualquier cosa y, antes de informarse y contrastar la información, se lo creen. Y no sólo eso sino que, como quieras hacerles razonar, dando argumentos en contra, hablan más alto que tú y no importa las pruebas que puedas aportar, que mientras la tele diga lo contrario, no te van a creer.

En mi opinión toda esta moda ecologista es un gran negocio. Una conocida empresa energética llevaba años vendiendo la llamada "energía verde" pero, desde hace un tiempo, como se puso de moda, empezaron a venderla más cara y le pusieron tan atractivo nombre.

Yo siempre he seguido unas conductas que considero "ecológicas" y desde luego de lo que me diga la tele me creo la mitad de la mitad. A veces, ni eso. La manipulación está a la orden del día.

Saldos!

Anónimo dijo...

Ciertamente el enemigo publico numero uno (ademas de la inmemsa mayoria arrastrada por la tele) es la televisión. No se si es más peligroso lo que dice la gente o lo que la tele quiere que diga la gente. Si supieran que basta con ver los datos y no dejar que nos convensan las conclusiones de un tio con corbata presentando noticias cada cual mas chorra...

Pull dijo...

Mirad, chicos. La tierra está más exprimida que la cuenta corriente de un viejo millonario enamorado de una conejita de Playboy. Y el medio ambiente, tan jodido como los ojetes de los travelos del Parque del Oeste. ¿Es que acaso los mares no se agitan en remolinos de hidrocarburo? ¿Es que no habéis advertino que últimamente llueve pis, nieva farlopa y graniza zinc? ¿Es que acaso los tomates que tomáis ahora en vuestras ensaladas saben igual que los de antes?

¿Os acordáis de lo que era respirar?

Mala fe. Gracias a la inteligencia y sutileza de nuestros cazadores patrios, quedan tantos linces en España como en la Tierra Media. Y como Gaia se queja, nos envia hordas de topillos furibundos, directos a merendarse los más recientes frutos de la querida Castilla y León.

Absoluta Estupidez. Está demostrado que por cada metro cúbico de CO2 que emitimos a la atmósfera, una lorza más crece en nuestro costado. Y nosotros mientras tanto, dale que te pego con la Motoguzzi y la central térmica.

Por lo demás, supongo que no estaréis dispuestos a renunciar a todas aquellas cosas que os han hecho libres en este mundo. ¿Qué coño haríamos sin móvil o automóvil, sin fútbol los domingos y sin la industria del cine

Sólo los del Opus, y sólo a veces, se duchan en invierno con agua fría. No seamos necios.

Y ya que estamos aquí, ¿qué narices hacemos sin el Internet? Sabiduría, esparcimiento, porno comunicación... Todo a freír espárragos.

Y yo, por lo menos, no estoy dispuesto a rechazar un mundo de asfalto: sólo allí crecen garitos como el Tornasol o el Antolín's, y no en verdes florestas o parajes inmaculados. Y si no hubiera, por ejemplo, una industria poderosa en derredor nuestro, no habría tiendas donde poder comprar un CD de Scorpions para ponérselo a la chati en el coche.

Imagina que eres estudiante en Sevilla, y que te acabas de echar un rollete en Béjar. Gracias a la A-66 y sus más recientes ampliaciones, puedes ir y venir en el día para echar un polvete cariñoso con ella sin que se enteren tus profesores. Pues la A-66 se ha constituido como uno de los más drásticos ejemplos del llamado Efecto Barrera, después de la carretera Transamazónica. La práctica autovía de nuestro amigo sevillano divide en dos, a su paso por la provincia de Cáceres, magníficas dehesas próximas a Monfragüe. Como un as de espadas cortando en dos el feudo de la encina y el alcornoque. Pero si el toro caminase libre por un monte bajo español limpio y frondoso, y a ti te da el apretón, tardarías semana y media en ir a Béjar a mojar el churro en caliente.

Lo cuento como un ejemplo de la cuestión que se plantea si hablamos de salvar el planeta: se trata tan sólo de una cuestión de preferencias.

J. M. Serrano dijo...

Sinceramente te digo que, después de leer tu post y los comentarios, me están entranto unas irrefrenables ganas de peerme en la cara de Al Gore. Para que cuando hable del calentamiento global lo haga con las cejas quemadas.
Perdón por el exabrupto, era para desahogarme.
TXUSMITA
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